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jueves, 28 de abril de 2011

LOS PRIMEROS AUXILIOS

Debes conservar la calma, estar tranquilo, sereno y no improvisar para así poder organizar cómo será la atención.

Solicita ayuda sin abandonar al niño. Manda a otra persona a pedir la ambulancia.
Evalúa los posibles riesgos que presente el lugar mientras estás atendiendo al niño.

Anima al niño, aflójale la ropa, colócalo en posición cómoda con la cabeza hacia atrás y no lo levantes.

No le des líquidos, no le pongas alcohol en el cuerpo, no administres medicamentos.

Observa si hay hemorragias, si respira, si hay quemaduras, heridas o fracturas.

Asegura su traslado a un centro de asistencia médica.

CUIDADO DE LA PIEL

Le debes aplicar humectantes, de manera continua y frecuente. Son convenientes los masajes en la noche, aplicando cremas o lociones hidratantes mientras se habla o se le consiente.

El control del sol, del agua y del jabón son la base de un buena prevención. Debes evitarle el sol entre las 9 a.m. y 4 p.m. Los niños mayores de 6 meses deben usar antisolares (factor de protección solar de 15 o más).

El agua por largas horas reseca la piel. Luego del baño en piscinas, debes secarle la piel a tu hijo y de inmediato aplicarle humectantes.

Usa preferiblemente jabón de avena, en el área de los genitales y de las nalgas o glúteos.

Ten cuidado en sitios donde pueda haber picadura de insectos, ya que los niños son muy propensos. Ponle ropa en antebrazos y piernas.

Cuando la alergia en la piel se presenta es aconsejable llevar a tu bebé al dermatólogo pediatra, para que este determine lo que la ocasionó y realice un buen manejo.

TEN CUIDADO....

Los accidentes en los niños son muy frecuentes ya que son inquietos, débiles y despreocupados.
No dejes a tu bebé solo o con poca vigilancia ya que todo lo toca y se lo mete a la boca.

Elimina los posibles riesgos y peligros que existan en la cuna, coche, casa, etc.

Comprueba la temperatura de la bañera antes de meterlo y del biberón antes de darle la leche.

Ten todo a la mano antes de cambiarle los pañales. No pongas en la ropa lazos, botones en la parte delantera o cadena para sujetar el chupo.

Acuéstalo boca abajo y en lo posible que no hayan almohadas dentro de la cuna.

En la cuna, los barrotes no deben estar separados a más de 8 cm. para evitar que tu bebé introduzca la cabeza.

Aleja bolsas de plástico o de papel, productos tóxicos o cortantes y aparatos eléctricos del alcance de tu bebé.

domingo, 24 de abril de 2011

REFLUJO

Es el paso involuntario del contenido gástrico hacia el esófago. Ocurre a cualquier edad pediátrica. La mayor parte de estos episodios son breves y pasajeros, no producen síntomas, no dañan el esófago ni causan otros problemas. Es muy común en el primer año de vida. Afecta casi el 50% de todos los niños en el 2 mes de vida. Se resuelve espontánea antes de los 12 meses y a más tardar a los 18 meses de vida. A medida que el niño madura, también lo hacen los mecanismos responsables para prevenir el reflujo.

En los primeros meses de vida el reflujo gastroesofágico no complicado se presenta como regurgitación y/o vómitos. La regurgitación no lleva a complicaciones tales como deshidratación, falla de crecimiento, pérdida de peso, rechazo al alimento, alteración del sueño, llanto inconsolable o irritabilidad excesiva. Por otro lado, cuando el reflujo se complica, los niños pueden dejar de ganar o aun perder peso, se los puede notar irritables, con el hábito alimentario alterado e interrumpir la alimentación, para querer comer nuevamente en una hora o dos.

En algunos casos se pueden ver a los niños gesticulando o arqueando el tronco, torciendo el cuello para uno y otro lado, estos últimos como una manera de disminuir el reflujo. Existen complicaciones más severas como apnea (periodos cortos sin respiración), cianosis (coloración azul en la piel), disfonía, neumonía aspirativa y asma entre otros.

El diagnóstico se puede realizar con un buen examen físico y una adecuada historia clínica. En algunos casos éste puede ser confirmado por la respuesta al tratamiento. Cuando el bebé presenta síntomas que no responden al tratamiento o los síntomas no son típicos, puede ser aconsejable realizar estudios.

El tratamiento se puede enfocar desde el punto de vista de los síntomas, dado que al ser tan variados existe un gran espectro de posibilidades.
Se puede considerar el uso de una formula lácteo hipoalergénica sobre todo en pacientes que no responden al tratamiento tradicional o aquellos que presentan vómitos varias horas después de la ingesta. Otros estudios demuestran que el reflujo disminuye de acuerdo a la posición, disminuir la ingesta de grasas, bebidas con cafeína y gaseosas.

sábado, 23 de abril de 2011

BEBÉ HIPERACTIVO

El síndrome del niño hiperactivo ha existido desde hace tres (3) millones de años, pero su conocimiento se popularizó desde 1935 cuando se descubrió que la medicación Ritalina podía en forma efectiva mejorar la capacidad de aprendizaje del infante. Este transtorno se caracteriza principalmente por tres cosas: El niño es super inquieto, no puede prestar atención en clase y por lo tanto aprende muy poco, y por último es impulsivo. El 60% de estos niños también tiene trastorno de aprendizaje asociado, ello genera un sentimiento de continua angustia y frustración tanto en el pequeño como en sus padres, los cuales reciben frecuentes quejas de los profesores y muchas veces tienen que retirarlo del colegio.

Este síndrome definitivamente afecta en forma directa el futuro personal, social, afectivo y laboral del niño, pues muchas veces por falta de conocimiento por parte de los padres, no es ni siquiera diagnosticado y mucho menos tratado adecuadamente. El niño debe ser evaluado inicialmente sea por el neurólogo, el psiquiatra o el psicólogo.
El psicólogo del colegio es quien general e inicialmente evalúa el paciente y lo debe referir al neurólogo para el manejo con medicamento. Inicialmente se debe descartar algún problema médico asociado, como los de la función de la glándula tiroidea o baja capacidad en el aprendizaje, el cual se detecta con pruebas de la inteligencia y en ocasiones se ordena el electroencefalograma. Este síndrome afecta más al sexo masculino en relación de 6 a 1 con respecto al femenino y el 5% de la población lo sufre.
Por ello estamos hablando de miles de niños que se beneficiarían si se hiciera un adecuado diagnóstico y tratamiento del mismo por parte del personal especializado. El problema consiste básicamente en un mal funcionamiento en la regulación y producción de catecolaminas en el cerebro, sustancias necesarias para la correcta concentración y atención del individuo.
Existen trastornos asociados en el niño como la depresión, la ansiedad, los tics, los transtornos del sueño, del lenguaje, entre otros, que deben ser diagnosticados y manejados cuidadosamente por el médico tratante. Hay innumerables pruebas clínicas de que el tratamiento con la medicación Ritalina mejora muchísimo la capacidad de concentración y atención del niño, y que disminuye su inquietud e impulsividad. Este medicamento no produce ninguna adicción como se cree popularmente y es además muy económico. Los efectos benéficos se ven después del primer mes de tratamiento y se debe tomar por el tiempo necesario hasta que se regule la producción de catecolaminas, lo cual puede durar varios años. Hay dos efectos secundarios que son raros: La disminución del apetito y la disminución del sueño si se suministra después de las 6:00 p.m.

Hay gran cantidad de pacientes que han respondido excelentemente a la medicación, obviamente con la ayuda simultánea del psicólogo y de terapistas ocupacionales, pero estas ayudas sólo son efectivas si se complementan con la Ritalina.

Existe pues, hoy en día mucha esperanza para el tratamiento de este síndrome que es el trastorno del comportamiento más común en la población infantil.

DIARREA

Se define como diarrea persistente el episodio diarréico cuyo comienzo fue agudo, y perduró por más de 14 días y menos de 30 días, incluyendo el lapso de 2 a 3 días de normalidad en las deposiciones.

No se conoce un factor predisponerte para esta diarrea, pero de todas maneras se han identificado algunos factores de riesgo para los bebés menores de 12 meses como la desnutrición severa, los episodios diarréicos previos con un inadecuado manejo, la persistencia de la deshidratación, el uso indiscriminado de antibióticos, la ausencia de la lactancia materna y la presencia de animales en el hogar.

Las manifestaciones clínicas son variadas y pueden comprometer al bebé desde el punto de vista general, gastrointestinal o alterar otros sistemas. Entre los síntomas más frecuentes se encuentra la inapetencia, fiebre, pérdida de peso, irritabilidad, apatía, diarrea, vómito, dolor abdominal, distensión abdominal y desnutrición. Si además se comprometen otros sistemas pueden causar infecciones respiratorias, de las vías urinarias y de la piel.

El diagnóstico adecuado se realiza mediante una buena historia clínica, un adecuado examen físico y un buen examen de laboratorio.

El objetivo del tratamiento en niños pequeños consiste en proveer un soporte nutricional agresivo que permita que el niño no se desnutra ni mucho menos se deshidrate.

En caso necesario existen los medicamentos, los cuales son de estricto manejo médico para curar la enfermedad.

De la rapidez con que actuemos en estos casos y acudamos al especialista, dependerá el buen pronóstico que presente el bebé así como la disminución de complicaciones y secuelas futuras.

PARÁSITOS INTESTINALES

En Colombia alrededor del 60-70 % de los niños se encuentran con parásitos intestinales. La incidencia de parásitos aumenta con la edad y varía de un sitio a otro.

Es poco frecuente ver a un niño de seis meses con parásitos, pero no imposible. Inclusive en los lactantes se puede ver amebiasis y uncinariasis.

La amebiasis la presentan el 25% de los niños en nuestro país aunque no todos desarrollan la enfermedad. El niño con amebiasis puede presentar una diarrea aguda acompañada de retorcijones y pujo. En ocasiones hay fiebre alta y muy pocas veces vómito.
En niños desnutridos puede haber perforación intestinal, deshidratación, dolor abdominal y esputo rectal.

La giardiasis se presenta frecuentemente en niños de 1 a 4 años en un porcentaje del 20%. Puede producir cuadros agudos de vómito, gastritis y causar o no diarrea. Las diarreas son espumosas y fétidas. Puede haber distensión abdominal.

La ascaridiasis la presentan aproximadamente la mitad de los niños en Colombia. Se puede presentar con dolor abdominal, diarrea, vómito, deshidratación y distensión abdominal.

La uncinariasis se presenta más que todo en el campo. Hay entrada del parásito por los espacios interdigitales, lo cual se conoce popularmente como candelillas. En este cuadro puede haber pérdida de sangre y diarreas.

En fin, las anteriores son apenas una muestra de la gran cantidad de parásitos que pueden tener en el organismo nuestros bebés sin importar cual pequeños estén. Además, vemos todo el mal que pueden ocasionar estos pequeños microorganismos.

Es importante, después de los 2 años de edad, llevar al niño a control donde el pediatra para que determine por medio de un coprológico (examen de materia fecal) la necesidad de desparasitarlo. Y antes de los 2 años es importante, si presenta signos o síntomas sugestivos de poder tener estos parásitos dentro de su cuerpo.

ALERGIAS

La “alergia” más común en los niños pequeños es la dermatitis o eczema atópico, enfermedad heredo familiar que es vista en hijos de personas que han sido “atópicas”, es decir que han sufrido de alteraciones en la piel, rinitis o conjuntivitis alérgica y asma bronquial. Son niños que van a tener la piel delicada, empezando a los 2 ó 3 meses de edad con el salpullido por calor o “sudamina”, apareciendo más frecuentemente en épocas de calor excesivo o cuando el niño tiene resfriados por los equívocos cuidados de no bañarlo o cubrirlo con demasiada ropa.

La enfermedad aparece en las 2 mejillas, éstas se vuelven coloradas, secas y descamativas por el prurito o “rasquiña” excesiva, pero también pueden tornarse inflamadas y empezar a secretar material seroso y aun infectarse. Esto también ocurre detrás, encima y debajo de las orejas, donde pueden aparecer rajaduras o fisuras que son muy dolorosas.

Los niños atópicos son muy propensos a las picaduras de los insectos, especialmente en áreas donde no llevan ropa como en los antebrazos y las piernas. Por el rascado es muy común que se infecten y formen granos con pus, por lo que requerirán un antibiótico. Al curar es frecuente que la piel quede con manchas oscuras causadas por el rascado intenso.

Los niños alérgicos son muy inquietos, no duermen bien, se mantienen con la piel seca, les gusta estar con poca ropa y algunas prendas les causan más rasquiña. En niños mayores de 1 año, la enfermedad puede aparecer en la piel de cualquier parte del cuerpo, pero especialmente delante de los codos y en las corvas, como también en el cuello. La descamación puede ser intensa y agravar la resequedad de la piel.

El tratamiento consiste en la aplicación de humectantes de manera continua y frecuente. Son convenientes los masajes en las noches, aplicando cremas o lociones hidratantes mientras se le habla o se le consiente. El control del sol, el agua y el jabón es la base de un buen tratamiento. El sol entre las 9 de la mañana y las 4 de la tarde es el que causa mayores daños. Los niños mayores de 6 meses deberán usar antisolares diariamente con un Factor de Protección Solar (SPF) de 15 o más. El agua por largas horas reseca la piel, pero luego del baño en piscinas, la piel debe secarse y de inmediato deberá aplicarse humectantes en toda la piel. El uso del jabón preferiblemente de avena, sólo debe usarse en el área de los genitales y de las nalgas o glúteos.

Como siempre, la prevención es la mejor terapia. La madre se da cuenta fácilmente cuáles son las condiciones climáticas y ambientales que complican a su niño, los alimentos que agravan el problema cutáneo y las cosas que desencadenan la enfermedad alérgica; el evitarlas o detectarlas a tiempo es la clave para mantener la piel delicada de los bebés suave y tierna. De todas maneras esta compleja enfermedad deberá ser tratada con medicaciones muy específicas por un dermatólogo pediatra.

ASMA

Es una enfermedad pulmonar crónica en la que el niño puede presentar obstrucción temporal del flujo de aire, que causa ahogo e inflamación de la vía aérea.

Gran cantidad de niños desde edades muy pequeñas pueden empezar a sufrir de asma y de la eficacia y rapidez con que actuemos en conjunto con el pediatra, será el buen pronóstico para que la enfermedad no tenga complicaciones y mejore rápidamente en un futuro. Además se deben evitar los riesgos que pueda presentar un niño mal manejado o tardíamente.

El asma se caracteriza por presentar silbido en el pecho, sensación de ahogo, ruido en el pecho, tos y expectoración. Estos síntomas se presentan con mayor frecuencia en la noche que en la madrugada.

Muchas veces al principio de la enfermedad confundimos estos síntomas con cuadros gripales comunes y corrientes, y no damos importancia a un niño tosiendo por muchos días. El pequeño puede presentar tos por varios días hasta antes de iniciar otros síntomas.

El diagnóstico se realiza mediante la historia clínica, el examen físico y los datos de laboratorio. Es importante para la historia clínica que comentemos al pediatra todas aquellas cosas que pueden inducir o desencadenar una crisis asmática como son los cuadros virales, las sustancias irritantes y el ejercicio.

Para reducir la posibilidad de iniciar una crisis es importante que los padres hablen con el pediatra sobre todo lo relacionado con la enfermedad, el manejo de los medicamentos y la conducta ante una complicación.

Cuando los niños crecen pueden presentar desaparición de la enfermedad por lo menos por periodos de años muy largos.

El asma no tratada de manera adecuada incidirá negativamente en las vías aéreas, así como en el crecimiento y desarrollo del niño, y en su vida escolar.
El reconocimiento rápido y oportuno hará que el niño reciba un tratamiento y manejo adecuado.

TOS

La tos es la liberación fuerte y repentina de aire de los pulmones. Se considera un mecanismo de defensa que tienen todos los organismos.

Cuando tu bebé tiene tos generalmente presenta una irritación u obstrucción de las vías respiratorias, y viene un flujo de aire fuerte (la tos) el cual ayuda a eliminar cualquier material contenido en ellas.

La tos es más útil cuando hay producción o expulsión de algún material con flema o esputo. Esta es la tos productiva y lo más aconsejable seria no detenerla con medicamentos.

La tos no es común en los bebés y puede indicar un problema pulmonar de cuidado.

Es importante que cuando acudas al pediatra, le informes con exactitud qué tipo de tos tiene tu bebé o el niño para que éste pueda hacer una aproximación inicial más exacta de lo que está sucediendo. Por ejemplo, si la tos es seca o hay expectoración, si la expectoración es blanca, amarilla o verde y a qué horas tose, entre otras cosas.

Son varias las causas de tos que pueden presentar los niños pequeños. Entre las más importantes se destacan las gripas, alergias respiratorias, el crup (laringotraqueitis aguda), sinusitis, infecciones de las vías respiratorias, el asma e inclusive el reflujo gastroesofágico.


En ocasiones el pediatra se tiene que ayudar con radiografías de senos paranasales y de tórax, para correlacionar esta información con el examen físico que se ha realizado al niño y poder hacer un diagnóstico certero que permita proporcionar un tratamiento eficaz.


No automediquemos a los bebés. Algunas toses no merecen importancia y se manejan con cualquier jarabe, pero otras merecen de más cuidado y se deben nebulizar y tratar con inhaladores.

LA TOS ES UN MECANISMO DE DEFENSA PERO EN OCASIONES NOS AVISA QUE ALGO DE CUIDADO PUEDE ESTAR SUCEDIENDO AL BEBÉ.

OTITIS

Una de las más frecuentes enfermedades de los niños es la inflamación del oído.

La otitis media aguda es la inflamación del oído medio con o sin perforación del tímpano. Normalmente es ocasionada por una infección y se considera aguda cuando el cuadro clínico no tiene más de tres semanas de evolución.

Como factores de riesgo para adquirir la enfermedad se encuentran la suspensión pronta de la alimentación con leche materna, los niños inmunosuprimidos y las alteraciones craneofaciales, y más adelante, los niños que son fumadores pasivos, infecciones respiratorias recurrentes y el reflujo gastroesofágico.

Es bien alta la incidencia de otitis media aguda en niños que van a piscinas en lugares de recreo y vacaciones.

En cuanto a las manifestaciones clínicas tenemos en primer lugar la aparición del dolor de oído, la sordera (en los bebés más pequeños puede pasar desapercibida) y la salida de líquido por el oído.

Para establecer el diagnóstico se necesita de una buena historia clínica y un adecuado examen físico realizado por el pediatra, donde mirará el oído con el otoscopio y determinará si hay o no inflamación del tímpano, y en qué grado se encuentra la infección. En ocasiones cuando existe secreción por el oído se puede cultivar esta secreción para establecer con exactitud cuál es el antibiótico a prescribir.
En caso de sospecha de que el bebé o el niño mayorcito pueda presentar una otitis, se debe llevar inmediatamente al servicio de urgencias y no autoformularse ya que hay riesgo de agravar el cuadro, en especial si hay perforaciones timpánicas.

Lo principal en el tratamiento es tratar de disminuir el dolor al bebé. Se puede dar acetaminofén en las dosis que lo ordene el pediatra de acuerdo a edad y peso. También existen los descongestionantes y de gran importancia el antibiótico adecuado.
El no manejo oportuno y eficaz de la otitis media aguda puede llevar al bebe a presentar perforación del tímpano, sordera y parálisis del nervio facial entre otros.

Se debe consultar al pediatra en niños menores de 2 meses, con aspecto tóxico o sospecha de inmunocompromiso.
Se debe consultar al otorrinolaringólogo luego de un mes de tratamiento sin los resultados esperados por el médico, si se presentan cuadros recurrentes o si hay alteraciones auditivas.