Es poco frecuente ver a un niño de seis meses con parásitos, pero no imposible. Inclusive en los lactantes se puede ver amebiasis y uncinariasis.
La amebiasis la presentan el 25% de los niños en nuestro país aunque no todos desarrollan la enfermedad. El niño con amebiasis puede presentar una diarrea aguda acompañada de retorcijones y pujo. En ocasiones hay fiebre alta y muy pocas veces vómito.
En niños desnutridos puede haber perforación intestinal, deshidratación, dolor abdominal y esputo rectal.
La giardiasis se presenta frecuentemente en niños de 1 a 4 años en un porcentaje del 20%. Puede producir cuadros agudos de vómito, gastritis y causar o no diarrea. Las diarreas son espumosas y fétidas. Puede haber distensión abdominal.
La ascaridiasis la presentan aproximadamente la mitad de los niños en Colombia. Se puede presentar con dolor abdominal, diarrea, vómito, deshidratación y distensión abdominal.
La uncinariasis se presenta más que todo en el campo. Hay entrada del parásito por los espacios interdigitales, lo cual se conoce popularmente como candelillas. En este cuadro puede haber pérdida de sangre y diarreas.
En fin, las anteriores son apenas una muestra de la gran cantidad de parásitos que pueden tener en el organismo nuestros bebés sin importar cual pequeños estén. Además, vemos todo el mal que pueden ocasionar estos pequeños microorganismos.

Es importante, después de los 2 años de edad, llevar al niño a control donde el pediatra para que determine por medio de un coprológico (examen de materia fecal) la necesidad de desparasitarlo. Y antes de los 2 años es importante, si presenta signos o síntomas sugestivos de poder tener estos parásitos dentro de su cuerpo.

La “alergia” más común en los niños pequeños es la dermatitis o eczema atópico, enfermedad heredo familiar que es vista en hijos de personas que han sido “atópicas”, es decir que han sufrido de alteraciones en la piel, rinitis o conjuntivitis alérgica y asma bronquial. Son niños que van a tener la piel delicada, empezando a los 2 ó 3 meses de edad con el salpullido por calor o “sudamina”, apareciendo más frecuentemente en épocas de calor excesivo o cuando el niño tiene resfriados por los equívocos cuidados de no bañarlo o cubrirlo con demasiada ropa.
Es una enfermedad pulmonar crónica en la que el niño puede presentar obstrucción temporal del flujo de aire, que causa ahogo e inflamación de la vía aérea.
La tos es la liberación fuerte y repentina de aire de los pulmones. Se considera un mecanismo de defensa que tienen todos los organismos.




