sábado, 23 de abril de 2011

PARÁSITOS INTESTINALES

En Colombia alrededor del 60-70 % de los niños se encuentran con parásitos intestinales. La incidencia de parásitos aumenta con la edad y varía de un sitio a otro.

Es poco frecuente ver a un niño de seis meses con parásitos, pero no imposible. Inclusive en los lactantes se puede ver amebiasis y uncinariasis.

La amebiasis la presentan el 25% de los niños en nuestro país aunque no todos desarrollan la enfermedad. El niño con amebiasis puede presentar una diarrea aguda acompañada de retorcijones y pujo. En ocasiones hay fiebre alta y muy pocas veces vómito.
En niños desnutridos puede haber perforación intestinal, deshidratación, dolor abdominal y esputo rectal.

La giardiasis se presenta frecuentemente en niños de 1 a 4 años en un porcentaje del 20%. Puede producir cuadros agudos de vómito, gastritis y causar o no diarrea. Las diarreas son espumosas y fétidas. Puede haber distensión abdominal.

La ascaridiasis la presentan aproximadamente la mitad de los niños en Colombia. Se puede presentar con dolor abdominal, diarrea, vómito, deshidratación y distensión abdominal.

La uncinariasis se presenta más que todo en el campo. Hay entrada del parásito por los espacios interdigitales, lo cual se conoce popularmente como candelillas. En este cuadro puede haber pérdida de sangre y diarreas.

En fin, las anteriores son apenas una muestra de la gran cantidad de parásitos que pueden tener en el organismo nuestros bebés sin importar cual pequeños estén. Además, vemos todo el mal que pueden ocasionar estos pequeños microorganismos.

Es importante, después de los 2 años de edad, llevar al niño a control donde el pediatra para que determine por medio de un coprológico (examen de materia fecal) la necesidad de desparasitarlo. Y antes de los 2 años es importante, si presenta signos o síntomas sugestivos de poder tener estos parásitos dentro de su cuerpo.

ALERGIAS

La “alergia” más común en los niños pequeños es la dermatitis o eczema atópico, enfermedad heredo familiar que es vista en hijos de personas que han sido “atópicas”, es decir que han sufrido de alteraciones en la piel, rinitis o conjuntivitis alérgica y asma bronquial. Son niños que van a tener la piel delicada, empezando a los 2 ó 3 meses de edad con el salpullido por calor o “sudamina”, apareciendo más frecuentemente en épocas de calor excesivo o cuando el niño tiene resfriados por los equívocos cuidados de no bañarlo o cubrirlo con demasiada ropa.

La enfermedad aparece en las 2 mejillas, éstas se vuelven coloradas, secas y descamativas por el prurito o “rasquiña” excesiva, pero también pueden tornarse inflamadas y empezar a secretar material seroso y aun infectarse. Esto también ocurre detrás, encima y debajo de las orejas, donde pueden aparecer rajaduras o fisuras que son muy dolorosas.

Los niños atópicos son muy propensos a las picaduras de los insectos, especialmente en áreas donde no llevan ropa como en los antebrazos y las piernas. Por el rascado es muy común que se infecten y formen granos con pus, por lo que requerirán un antibiótico. Al curar es frecuente que la piel quede con manchas oscuras causadas por el rascado intenso.

Los niños alérgicos son muy inquietos, no duermen bien, se mantienen con la piel seca, les gusta estar con poca ropa y algunas prendas les causan más rasquiña. En niños mayores de 1 año, la enfermedad puede aparecer en la piel de cualquier parte del cuerpo, pero especialmente delante de los codos y en las corvas, como también en el cuello. La descamación puede ser intensa y agravar la resequedad de la piel.

El tratamiento consiste en la aplicación de humectantes de manera continua y frecuente. Son convenientes los masajes en las noches, aplicando cremas o lociones hidratantes mientras se le habla o se le consiente. El control del sol, el agua y el jabón es la base de un buen tratamiento. El sol entre las 9 de la mañana y las 4 de la tarde es el que causa mayores daños. Los niños mayores de 6 meses deberán usar antisolares diariamente con un Factor de Protección Solar (SPF) de 15 o más. El agua por largas horas reseca la piel, pero luego del baño en piscinas, la piel debe secarse y de inmediato deberá aplicarse humectantes en toda la piel. El uso del jabón preferiblemente de avena, sólo debe usarse en el área de los genitales y de las nalgas o glúteos.

Como siempre, la prevención es la mejor terapia. La madre se da cuenta fácilmente cuáles son las condiciones climáticas y ambientales que complican a su niño, los alimentos que agravan el problema cutáneo y las cosas que desencadenan la enfermedad alérgica; el evitarlas o detectarlas a tiempo es la clave para mantener la piel delicada de los bebés suave y tierna. De todas maneras esta compleja enfermedad deberá ser tratada con medicaciones muy específicas por un dermatólogo pediatra.

ASMA

Es una enfermedad pulmonar crónica en la que el niño puede presentar obstrucción temporal del flujo de aire, que causa ahogo e inflamación de la vía aérea.

Gran cantidad de niños desde edades muy pequeñas pueden empezar a sufrir de asma y de la eficacia y rapidez con que actuemos en conjunto con el pediatra, será el buen pronóstico para que la enfermedad no tenga complicaciones y mejore rápidamente en un futuro. Además se deben evitar los riesgos que pueda presentar un niño mal manejado o tardíamente.

El asma se caracteriza por presentar silbido en el pecho, sensación de ahogo, ruido en el pecho, tos y expectoración. Estos síntomas se presentan con mayor frecuencia en la noche que en la madrugada.

Muchas veces al principio de la enfermedad confundimos estos síntomas con cuadros gripales comunes y corrientes, y no damos importancia a un niño tosiendo por muchos días. El pequeño puede presentar tos por varios días hasta antes de iniciar otros síntomas.

El diagnóstico se realiza mediante la historia clínica, el examen físico y los datos de laboratorio. Es importante para la historia clínica que comentemos al pediatra todas aquellas cosas que pueden inducir o desencadenar una crisis asmática como son los cuadros virales, las sustancias irritantes y el ejercicio.

Para reducir la posibilidad de iniciar una crisis es importante que los padres hablen con el pediatra sobre todo lo relacionado con la enfermedad, el manejo de los medicamentos y la conducta ante una complicación.

Cuando los niños crecen pueden presentar desaparición de la enfermedad por lo menos por periodos de años muy largos.

El asma no tratada de manera adecuada incidirá negativamente en las vías aéreas, así como en el crecimiento y desarrollo del niño, y en su vida escolar.
El reconocimiento rápido y oportuno hará que el niño reciba un tratamiento y manejo adecuado.

TOS

La tos es la liberación fuerte y repentina de aire de los pulmones. Se considera un mecanismo de defensa que tienen todos los organismos.

Cuando tu bebé tiene tos generalmente presenta una irritación u obstrucción de las vías respiratorias, y viene un flujo de aire fuerte (la tos) el cual ayuda a eliminar cualquier material contenido en ellas.

La tos es más útil cuando hay producción o expulsión de algún material con flema o esputo. Esta es la tos productiva y lo más aconsejable seria no detenerla con medicamentos.

La tos no es común en los bebés y puede indicar un problema pulmonar de cuidado.

Es importante que cuando acudas al pediatra, le informes con exactitud qué tipo de tos tiene tu bebé o el niño para que éste pueda hacer una aproximación inicial más exacta de lo que está sucediendo. Por ejemplo, si la tos es seca o hay expectoración, si la expectoración es blanca, amarilla o verde y a qué horas tose, entre otras cosas.

Son varias las causas de tos que pueden presentar los niños pequeños. Entre las más importantes se destacan las gripas, alergias respiratorias, el crup (laringotraqueitis aguda), sinusitis, infecciones de las vías respiratorias, el asma e inclusive el reflujo gastroesofágico.


En ocasiones el pediatra se tiene que ayudar con radiografías de senos paranasales y de tórax, para correlacionar esta información con el examen físico que se ha realizado al niño y poder hacer un diagnóstico certero que permita proporcionar un tratamiento eficaz.


No automediquemos a los bebés. Algunas toses no merecen importancia y se manejan con cualquier jarabe, pero otras merecen de más cuidado y se deben nebulizar y tratar con inhaladores.

LA TOS ES UN MECANISMO DE DEFENSA PERO EN OCASIONES NOS AVISA QUE ALGO DE CUIDADO PUEDE ESTAR SUCEDIENDO AL BEBÉ.

OTITIS

Una de las más frecuentes enfermedades de los niños es la inflamación del oído.

La otitis media aguda es la inflamación del oído medio con o sin perforación del tímpano. Normalmente es ocasionada por una infección y se considera aguda cuando el cuadro clínico no tiene más de tres semanas de evolución.

Como factores de riesgo para adquirir la enfermedad se encuentran la suspensión pronta de la alimentación con leche materna, los niños inmunosuprimidos y las alteraciones craneofaciales, y más adelante, los niños que son fumadores pasivos, infecciones respiratorias recurrentes y el reflujo gastroesofágico.

Es bien alta la incidencia de otitis media aguda en niños que van a piscinas en lugares de recreo y vacaciones.

En cuanto a las manifestaciones clínicas tenemos en primer lugar la aparición del dolor de oído, la sordera (en los bebés más pequeños puede pasar desapercibida) y la salida de líquido por el oído.

Para establecer el diagnóstico se necesita de una buena historia clínica y un adecuado examen físico realizado por el pediatra, donde mirará el oído con el otoscopio y determinará si hay o no inflamación del tímpano, y en qué grado se encuentra la infección. En ocasiones cuando existe secreción por el oído se puede cultivar esta secreción para establecer con exactitud cuál es el antibiótico a prescribir.
En caso de sospecha de que el bebé o el niño mayorcito pueda presentar una otitis, se debe llevar inmediatamente al servicio de urgencias y no autoformularse ya que hay riesgo de agravar el cuadro, en especial si hay perforaciones timpánicas.

Lo principal en el tratamiento es tratar de disminuir el dolor al bebé. Se puede dar acetaminofén en las dosis que lo ordene el pediatra de acuerdo a edad y peso. También existen los descongestionantes y de gran importancia el antibiótico adecuado.
El no manejo oportuno y eficaz de la otitis media aguda puede llevar al bebe a presentar perforación del tímpano, sordera y parálisis del nervio facial entre otros.

Se debe consultar al pediatra en niños menores de 2 meses, con aspecto tóxico o sospecha de inmunocompromiso.
Se debe consultar al otorrinolaringólogo luego de un mes de tratamiento sin los resultados esperados por el médico, si se presentan cuadros recurrentes o si hay alteraciones auditivas.

TRASTORNOS DEL SUEÑO DE TU BEBÉ

Los trastornos del sueño son bastante frecuentes entre la población infantil y deben ser enfrentados tanto por el paciente como por el neurólogo pediatra y los padres.
En general en los niños y adolescentes estos problemas son benignos, no requieren medicamentos y desaparecen solos con el tiempo, el cual puede oscilar entre varios meses o pocos años. Rara vez se requiere de medicaciones.


TRASTORNOS MAS COMUNES:

  • El niño se demora en dormirse: Producto en general de la ansiedad en el niño, provocada por temores debidos a crisis intrafamiliares, cambios de domicilio, progenitores sobre protectores, deprimidos o angustiados, o falta de un horario adecuado para acostar y despertar al niño o al lactante. Se deben pues tener siempre las mismas horas de sueño, una hora exacta para acostar y despertar al niño.

  • El niño se levanta mucho a orinar en la noche: Puede relacionarse con infección urinaria, pero generalmente es algo benigno y se trata simplemente no dándole líquidos al niño en la noche y haciéndolo orinar antes de acostarse.

  • No puede dormir solo: Es producto de la ansiedad y sobreprotección de los padres. El niño debe dormir siempre en su propia cama y si es posible en su propio cuarto, de lo contrario el problema se perpetuará. Es algo bastante difícil de tratar.

  • El niño tiembla súbitamente al dormirse: Es algo común y benigno y se llama Mioclonus del sueño. Ocasionalmente requiere de un electroencefalograma para descartar cuadro de convulsiones asociadas. Por lo regular no requiere medicaciones y desaparece con el tiempo.

  • Terrores nocturnos: Se presentan entre los 18 meses y 5 anos de vida. El niño se levanta en la noche agitado, grita y no reconoce a los padres, no se acuerda de lo que estaba soñando. Es algo benigno y no requiere medicación

  • Se orina en la cama: Hay que descartar infección urinaria o problemas neurológicos asociados. Se deben investigar problemas psicológicos asociados como ansiedad y depresión en el niño. Ocasionalmente se trata con medicamentos o con sistema de alarma en la noche para que el paciente se levante y orine.

  • Pesadillas: Muy comunes en los niños que son muy influenciables por la televisión y situaciones de angustia intrafamiliar. Es una reacción normal y pasajera, no requieren tampoco de medicación.

  • Ronquido: Si el problema es muy severo se puede deber a amígdalas muy grandes y se resuelve con cirugía. En caso de enfermedades más severas como cardiacas o trastornos musculares, se necesita de un aparato en la nariz con presión continua de oxígeno durante toda la noche.

  • Sonambulismo: Es el acto de caminar dormido, se presenta entre los 2 y 4 años de vida en el 1% de los niños. Debes asegurar la puerta del cuarto con llave para evitar accidentes graves. Es algo transitorio.

Se deben también descartar problemas médicos como infección de oído, asma nocturna, reflujo gastro esofágico, lo cual consiste en que el líquido del estómago se devuelve a la boca y molesta al niño. Es muy rara la ocasión en la que se prescriben medicamentos pero debe ser el neurólogo pediatra quien evalúe el paciente y lo decida.

EL INSOMNIO EN TU BEBÉ

Existen muchas razones para que el insomnio en tu bebé se presente, por eso es importante prestarle especial atención a factores como la alimentación.

No hay nada más hermoso que contemplar a tu hijo mientras duerme, pero cuando el insomnio se apodera de él, su llanto y la intranquilidad que esto le genera, puede convertirse en una verdadera pesadilla.

Por tal razón, es importante prestarle mucha atención a su alimentación y crecimiento, para inculcarle desde los primeros meses buenos hábitos, que influyan de manera positiva en aspectos como el sueño.

A continuación te mostramos los principales factores que pueden llegar a desencadenar el insomnio en tu bebé:
  • Errores en su alimentación: es una de las causas más frecuentes. En el caso de los bebés más pequeños, lo ocasiona una dieta rica en harinas y el exceso de leche, y en los más grandecitos, el consumo exagerado de dulces y grasas.
  • Estrés y ansiedad: aunque pienses que tú pequeñín aún no tiene edad para experimentar este tipo de sensaciones, recuerda que él es como una esponja y todo lo que percibe de su alrededor lo absorbe y lo exterioriza.
  • Enfermedades: un resfriado, la salida de los dientes u otro tipo de malestar, pueden perjudicar el sueño de tu hijo así sea de manera pasajera.

Algunos métodos

Así como están las causas también hay soluciones para este tipo de problemas, conoce las más efectivas:

  • No todos los niños tienen la misma necesidad de sueño, por eso ten en cuenta su horario y el tiempo que necesita para dormir lo suficiente y recuperar energías.
  • Mantén una rutina establecida, así, si conservas una misma hora para dormir, jugar y comer, tu bebé comenzará a adoptar este tipo de hábitos.
  • Genera a su alrededor un ambiente agradable para dormir, lo ideal es infundir en tu hijo confianza y tranquilidad, sobre todo durante su tiempo de descanso y sueño.
  • Cuida muy bien lo que come. Por eso, a medida que vaya creciendo incorpora en su dieta alimentos variados y saludables, para que su formación sea la adecuada y se eviten trastornos como el insomnio.

Estos consejos te ayudarán a conciliar el sueño de tu bebé, pero si ves que dicho trastorno continúa y está afectando su salud, lo mejor es que consultes con un especialista.